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Cirugía

FISTOLECTOMÍA


Un paciente que se nota enfermo y que tiene escalofríos, fiebre y dolor en la zona anorrectal (en el ano o en el recto) puede padecer un absceso anal o una fístula anal. Estos términos describen enfermedades frecuentes sobre las que muchas personas saben poco

Un absceso anal es una cavidad infectada, llena de pus, que se encuentra cerca del ano o del recto.

Una fístula anal es casi siempre el resultado de un absceso previo y es un túnel que conecta la glándula anal originaria del absceso con la piel de las nalgas de alrededor de ano.

¿Cuál es la causa?

El absceso es el resultado de una infección aguda de una pequeña glándula localizada en el interior del ano, cuando las bacterias o cuerpos extraños son capaces de penetrar dentro del tejido de la glándula. En ocasiones, ciertas enfermedades como por ejemplo la colitis u otras enfermedades inflamatorias intestinales, pueden predisponer a estas infecciones.

Tras el drenaje del absceso, puede persistir un túnel o fístula que conecta la glándula anal en la que se encontraba el absceso con la superficie de la piel. Si ocurre esto, la persistencia de drenaje a partir de la abertura externa puede indicar la persistencia de este túnel. Si la abertura externa del túnel se cierra, puede desarrollarse un absceso recurrente.

Un absceso no siempre acaba desarrollando una fístula, sino aproximadamente uno de cada dos casos y hasta ahora no se puede predecir en qué casos ocurrirá.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de ambas patologías incluyen dolor constante, en ocasiones acompañado de tumefacción, que no necesariamente se relaciona con la evacuación intestinal. Otros síntomas son la irritación de la piel alrededor del ano, la secreción de pus que a menudo alivia el dolor, la fiebre, y el malestar general.

¿Cuál es el tratamiento?

Normalmente el absceso se trata mediante el drenaje del pus a partir de la cavidad infectada, practicando una abertura en el piel de alrededor del ano para aliviar la presión. A menudo, este procedimiento puede ser realizado en la propia consulta del médico mediante un anestésico local. Un absceso de mayor tamaño o más profundo puede requerir la hospitalización y el uso otro tipo de anestesia. La hospitalización también puede ser necesaria para aquellos pacientes con infección más severa, por ejemplo diabéticos o con enfermedades inmunitarias. Normalmente los antibióticos no son una alternativa al drenaje del pus, puesto que aunque son transportados por la circulación sanguínea no son capaces de penetrar en el líquido purulento del interior del absceso.

La cirugía también es necesaria para curar la fístula anal. Si bien es una cirugía relativamente simple, existe potencial para las complicaciones y es preferible que sea realizada por un especialista en cirugía anorrectal o proctólogo. Puede ser realizada al mismo tiempo que la cirugía sobre el absceso, aunque las fístulas suelen desarrollarse a partir de las 4-6 semanas tras el drenaje del absceso, e incluso en algunos casos meses o años más tarde. La cirugía de la fístula normalmente implica la sección de una pequeña porción del músculo del esfínter anal para abrir el túnel, uniendo los orificios externo e interno y convirtiendo el túnel en una herida abierta de manera que se cure desde el fondo hacia la superficie. La mayoría de las veces la cirugía de la fístula puede realizarse de forma ambulatoria, o mediante una corta estancia en el hospital.

¿Cómo es la recuperación?

Las molestias tras la cirugía suelen ser leves o moderadas durante la primera semana y se alivian totalmente gracias a los analgésicos. El periodo de tiempo de recuperación en casa sin ir al trabajo o a la escuela es mínimo.

El tratamiento de un absceso o una fístula se sigue de un corto periodo de tiempo en casa, mientras están recomendados los baños de la zona con agua caliente o “baños de asiento”, tres o cuatro veces al día. Suelen ser recomendables los laxantes. También puede ser necesario llevar una gasa o compresa que recoja el material que drena de la herida abierta. Normalmente no se modifican los hábitos intestinales ni estos afectan al periodo de curación.

Su se cura de forma apropiada, el problema no suele volver a aparecer. Sin embargo es importante seguir las recomendaciones del especialista para prevenir la recurrencia del absceso y de la fístula anales.

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La Doctora Leticia Benavides Briceño es médico cirujano gastroenterólogo que cuida su salud y la de su familia. Cuenta con 25 años de experiencia tratando exitosamente diversos tipos de padecimientos.

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